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  Dragon Age: Origins
 
 

Dragon Age: Origins
Género: Rol 
Fecha de salida: 20-11-2009
Plataforma: PS3 
Desarrolla: Bioware Corp. / Edge of Reality
Productora: Electronic Arts 
Distribuye: Electronic Arts
Manual: Castellano 
Idioma: Castellano 
Voces: Inglés
Soporte: Blu-Ray 
Multijugador: No 
Recomendado: 18+ 
Precio: 69,95€ 
Web oficial: Disponible
 


 publicado el 03-11-2009 
Tipo de artículo: Análisis 
Sistema: PS3 
 

 

 

Vídeo Análisis de Dragon Age: Origins


Uno de los juegos más esperados del momento es Dragon Age: Origins. La culpa de que miles de usuarios anhelen su llegada se debe a la trayectoria de Bioware, la calidad que mostraba en sus imágenes y esa esencia de rol del bueno que tanto echamos de menos en los tiempos que corren. Desde que lo recibí he estado enfrascado en el mundo de Ferelden, y ya os anticipo que ha sido uno de los juegos que más me han enganchado en los últimos tiempos.


El origen de todo

Nada más empezar a jugar se nos narrará una historia de la antigüedad en la que los magos intentaron hacerse con el cielo. Este ejemplo de codicia humana llevó a la civilización hacia una etapa muy oscura, pues empezaron a brotar hordas de monstruos por todas partes, los engendros tenebrosos. Por ello hubo una feroz guerra que terminó con la victoria de los humanos (los habitantes del mundo de Ferelden), donde la participación de los Guardias Grises (una especie de escolta que siempre ha estado salvaguardando los intereses de este mundo) fue determinante. Cuatrocientos años más tarde se vuelve a dar un brote de engendros tenebrosos que asola a las tierras de Ostagar, al sur de Ferelden, dando comienzo a la historia que aquí se narra.

El vídeo introductorio nos pone en situación, mientras vemos algunas secuencias de batallas que nos recuerdan vagamente a El Señor de los Anillos. Si a esto le sumamos la banda sonora, en la que destacan las trompas, vemos que pronto ya nos habremos metido en un mundo de fantasía similar al creado por Tolkien, de una manera muy efectiva.

Justo después de este vídeo nos tocará escoger el tipo de personaje que queremos. Se nos da a elegir entre sexo, una de las tres razas (humano, elfo o enano) y clase (guerrero, mago o pícaro). Dependiendo de lo que hayamos escogido, se nos asignará un trasfondo diferente (humano noble, elfo dalishano, elfo de la ciudad, enano plebeyo, enano noble, mago), lo cual hace que se nos presenten seis tramas argumentales diferentes. Estas historias tendrán puntos comunes a lo largo de todo el desarrollo. Por ejemplo, cada uno comienza en un punto del mapa diferente, pero todos ellos pasarán por Ostagar, en la batalla de defensa contra los engendros tenebrosos. Otro ejemplo más está relacionado con un NPC, el guardia gris Duncan, que será un miembro importante de nuestro equipo durante las primeras horas de juego.

Otro apunte importante sobre Dragon Age: Origins es que nuestras acciones tendrán una repercusión en el mundo. No solo varios personajes secundarios cambiarán su forma de vernos tras contestarles de una u otra manera, sino que nuestras decisiones y acciones cambiarán el rumbo del mundo de Ferelden en más de una ocasión. La verdad es que me ha llamado la atención lo mucho que han trabajado este asunto, pues en todo momento podremos afectar al transcurso de los acontecimientos, sin que por ello parezca que todo se rija por nuestra providencia.

Os pondré unos cuantos ejemplos: Llegados a un pueblo, podemos convencer (si tenemos la habilidad suficiente) o amenazar a la anciana de la Capilla para que libere a un qunari condenado a muerte, y así pueda unirse a nuestro grupo. Si la amenazamos, ganaremos su repulsa y el rechazo de ciertas personas de ese mismo pueblo, aunque luego nos los intentemos ganar al cumplir con las misiones que nos vayan asignando. Luego, podemos hablar con el qunari al que hemos salvado, con el pretexto de que nos acompañe a la guerra contra los engendros tenebrosos, para más adelante liberarle de sus obligaciones y que así sea libre.

Otros ejemplos interesantes tienen que ver con perdonar la vida a un miserable personaje…que luego vuelve a aparecer para intentar matarnos de nuevo. Decidir quién ocupará un cargo de gran importancia en el reino de Ferelden, ver las diferencias en el argumento al decantarnos por uno u otro aliado, etc. Son un montón de variables que nos harán disfrutar de la historia de diferentes maneras. De hecho, Dragon Age: Origins incorpora varios finales diferentes que se sucederán dependiendo de nuestras acciones.


Jugabilidad

Dragon Age: Origins ofrece una perspectiva en tercera persona, en la que podremos cambiar entre los diferentes personajes que componen nuestro equipo. El máximo permitido es de 4 personajes, pero bastará con pulsar los botones R1 y L1 para pasar a controlar a uno u otro y así poder aprovechar todas las habilidades de cada uno de ellos. En mi primera partida yo llevaba un humano guerrero, acompañado de una maga (Morrigan), una pícara (Leilana) y otro guerrero (Alistair). No es que fuese un grupo muy variado, pero cada vez que necesitaba de la magia, recurría a Morrigan. Cada vez que tenía que abrir una cerradura o ejecutar un movimiento sigiloso, escogía a Leilana…mientras que si quería entrar a por todas llevaba a Aedan (mi personaje) o a Alistair.

La IA controla al resto de personajes de una manera más que convincente. En caso de un combate, veíamos cómo el mago se queda en la retaguardia para lanzar los hechizos desde ahí, cómo el personaje pícaro aprovechaba a ir por la espalda para asestar puñaladas traperas o cómo los guerreros iban a por todas, buscando la confrontación frontal. Además, el juego nos permite gestionar a nuestro equipo con facilidad, puesto que si queremos avanzar sin hacer ruido, bastará con un par de clicks para que así sea un único personaje el que avance mientras el resto aguardan a las instrucciones del primero para avanzar. Con respecto a la IA de los enemigos, nos encontraremos con patrones similares a los expuestos para la IA aliada.

Volviendo un poco a lo que Dragon Age: Origins ofrece dentro de su faceta de RPG hay que destacar que cada personaje cuenta con una hoja de desarrollo donde podremos repartir puntos entre los atributos básicos (fuerza, destreza, magia, constitución, etc.). Una vez que hayamos terminado de repartir estos puntos, nos tocará escoger una nueva habilidad para nuestro personaje y un nuevo talento. Así conseguimos nuevos tipos de ataque, bonificaciones, nuevas habilidades, etc. que más adelante sacaremos partido. Robar, persuadir, fabricar diversos ítems, engañar serán algunas de las opciones que podremos desarrollar en Dragon Age: Origins, ofreciendo un entramado de opciones muy amplio que da como resultado un desarrollo muy profundo. Cada vez que subamos de nivel, nos tocará repartir nuevos puntos entre los atributos y escoger nuevas habilidades y talentos.

Los diferentes tipos de ataque que vayan aprendiendo cada personaje podrán asignarse a los botones de triángulo, cuadrado y círculo del mando, pudiendo también pulsar el botón R2 para que así accedamos a otras tres acciones más. Estos atajos vienen muy bien para no detener el transcurso de los combates. De todas formas, siempre podremos detener la acción al entrar en el menú radial (pulsando el botón L2), para escoger desde ahí las habilidades que queremos en los atajos, el uso de pociones, la formación de nuestro grupo o la preparación de venenos o trampas.

Otro de los factores más dignos de Dragon Age: Origins es la gran cantidad de misiones que nos ofrecen. Además de las misiones principales que harán que avance la historia principal del juego, vemos que en cada localidad hay una serie de NPC que nos pedirán ayuda para resolver diversos conflictos. Estos pueden ir desde conocer el paradero desconocido de una persona querida hasta la extorsión a un tendero para que baje los precios y así los personajes de la zona dejen de pasar hambre. Además de las misiones que nos vayamos encontrando por ahí, también nos encontraremos con emisarios de la orden Blackstone, que a cambio de jugosas recompensas nos propondrán misiones como tener que entregar la carta de servicio a unas cuantas personas. Como último ejemplo también pongo el Tablón del Cantor de la Capilla de cada una de las regiones. En este tablón se exponen una serie de misiones relacionadas con dicha región, siendo disputas que necesitan ser zanjadas por alguien para que así reine una mayor paz en dicha zona. Cada vez que cumplamos una misión recibiremos oro y la gratitud del cantor y de la gente del poblado, desbloqueando algunas situaciones que nos resultarán favorables.

 

Viendo la trascendencia de nuestras acciones en la vida de las personas he llegado a la conclusión de que nunca viene mal ayudar a todo el mundo, pues nunca sabes quién puede terminar resultando ser de utilidad. Eso sí, junto a nosotros van otros personajes en el grupo, a quienes puede que no les haga ni una gota de gracia el tener que ser simples recaderos que solucionan disputas caseras. 

De hecho, existe un sistema de alianzas que nos hará ver si los miembros de nuestro equipo están de acuerdo con nosotros o no. Esto se basa en nuestras decisiones y en las conversaciones que mantengamos con ellos…así que más os vale llevaros bien con todos.

Sobre la duración he de comentar que Dragon Age: Origins convencerá a todo el mundo. De hecho, yo no he terminado de verlo todo, puesto que me falta empezar la aventura con otros cuatro tipos más de personaje, además de que hay momentos en el desarrollo en el que tendremos que tomar importantes decisiones, y me gustaría saber qué habría pasado en caso de decidir lo contrario. Esto es justo lo que le pido a un buen juego de rol, y Dragon Age: Origins lo tiene. Si a esto le sumamos que nunca decae el ritmo de partida, seguro que ya os convence aún más.

Aún así, Dragon Age: Origins no es perfecto. Muchos le echarán en cara a Bioware la ausencia de opciones de juego multijugador, aunque yo creo que la experiencia de Dragon Age: Origins está muy bien tal y como está. Si es verdad que se podría haber incorporado, pero tampoco me parece esencial. Lo que sí me parece que deberían haberlo permitido es poder inspeccionar los escenarios a nuestro gusto, pues para ir de una localidad a otra tendremos que escoger el destino en un mapa y aguantar una pantalla de carga. Todo habría sido mejor si nos hubiesen permitido explorar todos los entornos a nuestro gusto.


Gráficos

El apartado gráfico de Dragon Age: Origins me ha gustado mucho, aunque no está exento de fallos que no le permiten alcanzar una nota tan excelsa como bien se merece.

El diseño de los personajes es más que correcto, con un buen detalle en las caras (aunque la expresividad es mejorable). Son los enemigos y los perros los que más juego dan, pues cuentan con unas animaciones (faciales y corporales) muy bien trabajadas. De hecho, en más de una ocasión he interactuado con el perro que llevaba en una de las partidas por lo divertido de sus escenas. Por cierto, el editor de personajes es bastante completo, permitiéndonos crear un personaje a nuestro gusto.

Con respecto al diseño de escenarios hay que quitarse el sombrero, puesto que en su mayoría son muy amplios, muy detallados y apropiados para la ambientación de Dragon Age: Origins. Podrían haber sido más imaginativos en determinados lugares, pero lo único que le podemos reprochar es que en algunas ocasiones se echa de menos la posibilidad de encontrarnos con escenarios más interactivos, en los que pudiésemos destruir más objetos.

Lo mejor de este apartado técnico es la currada ambientación que han logrado darle al producto. Los vídeos que muestran batallas nos recordarán a El Señor de los Anillos, y el elenco de personajes ayuda a transmitir estas sensaciones.

Lástima que Dragon Age: Origins tenga algunos defectos como una resolución en los vídeos algo mejorable y algún que otro detalle algo mejorable. Por ejemplo, vemos que el agua de los charcos se mantiene intacto al pasar nosotros por encima de ellos, así como también se aprecian caídas en el framerate en los combates más multitudinarios. También nos habría gustado tener más libertad para explorar los entornos de la campiña de Ferelden. Es una pena que se den estos factores, pero también es cierto que no es mucho el precio a pagar por la notable calidad que muestra en todo momento.


Música/Sonido

La banda sonora es poco menos que excepcional. Los temas son orquestales, con una gran presencia de las trompas y la familia del viento metal para reforzar así el dramatismo de las situaciones épicas que protagonizaremos.

Los efectos de sonido son más que correctos, mientras que el doblaje al inglés cuenta con un doblaje de lujo, pues además de que participan algunos actores y actrices de renombre, su interpretación es francamente buena.


Edición Española

Dragon Age: Origins viene con textos de pantalla y manual en perfecto castellano. Las voces se mantienen en inglés, aunque no nos perderemos ni un solo detalle si activamos los subtítulos.


Conclusión

Dragon Age: Origins es ese gran juego de rol que todo el mundo estaba esperando. Bioware ha vuelto a dar en el clavo con un juego muy interesante que ofrece una profundidad, duración e intensidad elevadísimas, aunque lo más llamativo de todo es la trascendencia que tendrán nuestras acciones a lo largo del desarrollo. Un must have que los amantes del rol no pueden dejar escapar.


Lo mejor: Las seis tramas incorporadas. Rol del bueno, como Bioware ya ha demostrado que sabe hacer. El hecho de que nuestras decisiones incidan de una manera tan directa en el desarrollo. La banda sonora. Gran cantidad y variedad de misiones que nos mantendrán entretenidos durante un montón de horas.

Lo peor: Pequeños defectos gráficos. Que no se nos permita explorar los entornos a nuestro gusto, aunque los escenarios incluidos sí que son bastante amplios.


Historia: 10
Gráficos: 8
Música/Sonido: 9
Jugabilidad: 9
Edición Española: 7
Multijugador: --

  


Alternativas:






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