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  Gran Turismo 5 - 2ª parte
 

Jugabilidad: Menús y navegación

La primera sensación que transmiten los menús de Gran Turismo 5 es que Yamauchi tenía unas pegatinas con los nombres de los diferentes modos de juego del título y le dijo a su hijo: ¡Chaval, colócalas como más te plazca! Si no fue así es difícil entender el porqué de la colocación de menús y su accesibilidad, bastante incómoda.

En primer lugar es obligatorio (aunque te lo propongan como opcional) instalar el juego para mejorar unos tiempos de carga nada cómodos. En segundo lugar cuando entremos a un campeonato tendremos la opción de acceder directamente a nuestro garaje, y éste automáticamente nos indicará el coche que nos viene bien para los requisitos de la prueba. El problema es que si no disponemos de vehículo alguno deberemos memorizar los requisitos, ir al concesionario, tras algunos tiempos de carga, comprar el coche en cuestión y luego volver al campeonato, tras algunos pasos más.

También es un tanto molesto que al tunear el coche los cambios (Carrocería, Motor, Sistema de admisión, Escape, Kits de Turbo, Sistemas de cambio, Transmisión, Suspensión y Neumáticos) sean tan genéricos. Es decir, es imposible que una reducción de peso en un Lotus Spirit cueste lo mismo que un Honda Civic. Tampoco se entiende que el añadido de tubos de escape no corresponda a marcas reales en el mercado o preparadores oficiales de vehículos (como es el caso de la exclusividad de AMG con Mercedes o de RUF con Porsche). Es decir, son pequeños detalles que chocan en una enciclopedia andante como es Gran Turismo 5.

También hay que destacar que en un juego que consigue sensaciones tan realistas de simulación tenga, a la hora de elegir el ABS o el Control de Tracción, valores del 1 al 10. Es cierto que en la mayoría de juegos el ABS, por citar un ejemplo, se activa o no y en las competiciones es posible reglar la dureza o precisión de estos, pero dejarlo a una escala del 1 al 10, rompe un poco toda la escafandra de simulación que el juego intenta transmitir. Por suerte también podemos elegir el activar la Trazada, el tipo de dirección asistida, el gestor de estabilidad y aún más parámetros si utilizamos el volante.

Eso sí, hemos de premiar que haya un botón para el claxon, otro para las luces largas y una respuesta tan buena con el Dual Shock (prohibido acelerar con X y frenar con cuadrado) y sus stick. De hecho, en tandas largas de Le Mans o en circuitos como Nürburgring en los que a veces competiremos con otras categorías, es posible dar las luces largas o incluso el claxon para que los coches de enfrente se aparten.

También hay que destacar el GT Auto, que sirve para dejar reluciente el coche, cambiar el aceite, pintar la carrocería o las ruedas y cambiar las llantas (aquí sí con marcas oficiales y reales de fabricantes de llantas). También es posible añadir piezas de aerodinámica como alerones y faldones laterales, traseros o delanteros, los cuales tendrán una respuesta mucho más que estética en el comportamiento de los coches. La remodelación del motor y las modificaciones de competición es algo que dependerá del vehículo y del tipo de piezas que hayamos comprado; dado que si tenemos una caja de cambios configurable podremos modificar la relación de marchas para conseguir más velocidad punta o más aceleración.

El B-Spec, heredado de Gran Turismo 4, nos permite dar órdenes a pilotos, sin competir nosotros. Creando nuestra propia IA que poder utilizar en competiciones físicamente imposibles como las de gran duración. Aunque es un modo interesante y útil, su realización, sobre todo en los primeros niveles, se hace tediosa y engorrosa. Pero sobre todo es una cuestión de gustos y un modo más a destacar.

Como decíamos al principio la cantidad de modos es insultante. El modo Arcade o Contrareloj se suman al gran A-Spec y al interesantísimo B-Spec. Tenemos las licencias, más divertidas que sus antecesores y los fantásticos eventos especiales (Nascar, Karts, Top Gear, Evento AMG, Rally Gran Turismo, Grand Tour y el Reto de Rally de Sebastian Loeb), una ingente cantidad de coches que comprar y configurar, pruebas de derrape y un completísimo editor que alargará horas y horas las posibilidades de juego (ya que podemos crear desde verdaderos infiernos hasta pistas rapidísimas en bellos parajes de la Toscana).

Jugabilidad: La importancia del volante

Como punto final de este extensísimo apartado de jugabilidad hay que dejar constancia de las diferencias entre conducir con volante o sin él. Es obvio que de los muchos millones que van a disfrutar de Gran Turismo 5 no todos podrán hacerse con uno, amén de que no todos los volantes responden de la misma manera. Si tenéis dinero suficiente ya tardáis en haceros con un G27 con una calidad en el giro y en el Forze Feedback, aparte de tres pedales y unas sensaciones inusitadas para jugar con cambio manual. Si no, siempre podéis optar por una opción más económica pero también de gran calidad/precio como el Logitech Driving Force GT, el cual he utilizado durante prácticamente el 70% de las más de 40 horas dedicadas al juego.

El tema aquí es que simplemente hay cosas en este mundo que han sido creadas para disfrutarse de una manera determinada. Por ejemplo, Dead Space puede ser jugado a plena luz del día con los altavoces de un televisor normal, pero el juego fue concebido para ser disfrutado en una gran pantalla de HD, a oscuras, por la noche, solos y con un 7.1 de gran calidad. Sólo así la experiencia es completa y perfecta. El Tequila puede ser bebido a palo seco, pero fue creado y pensado para disfrutarse con el ritual de limón y sal. Gran Turismo 5 simplemente explota todo su potencial y se vuelve perfecto con volante.

Cuando en una curva pisamos sin querer la parte exterior, notaremos como el volante nos empuja hacia adentro cual aspiradora de brutal poderío. Cuando apuremos en una zona de curvas en la que no necesitamos pisar el freno, pero sí dosificar el gas, será el volante y los pedales los que nos permitan notar la fuerza e impacto de los pianos en la dirección. Cuando en Rallys notemos cada uno de los baches y piedras del circuito, y a gran velocidad saltemos un desnivel, será el volante el que nos marque la falta de dirección y control que tenemos en esos instantes que no tocamos el suelo. Cuando en las pruebas de NASCAR tengamos que estar casi un minuto manteniendo una trazada perfecta, sin pequeños volantazos y aguantando el rebufo de un contrincante, será el volante el que nos permita mantener el control.

Es decir, no estamos diciendo que Gran Turismo 5 sea un juego malo para DualShock, en absoluto. De hecho el título se puede disfrutar perfectamente, más si aprendemos a dar gas y frenar con el stick, con este control. Lo que estamos diciendo es que el grado de perfección, simulación y respuesta que esconde en su interior Gran Turismo 5 sólo puede ser liberado a través de un volante. A diferencia de, por ejemplo, Forza Motorsport 3, en donde la gente con mando puede conseguir mejores tiempos que alguien con volante (debido a su control), en Gran Turismo 5 es gracias al volante que los oros en las pruebas de carnet y los podios en las pruebas más difíciles llegarán.


Multijugador

El modo multijugador de Gran Turismo 5 es probablemente el apartado, teniendo en cuenta el conjunto, más descorazonador de todo el título. Aquí sí que da la impresión de que Yamauchi y compañía no han salido, en absoluto, de su cueva y no se han inspirado en una competencia (Forza Motorsport) que tiene onlines muy robustos, competitivos y con alicientes. No hay apenas retos, ni pruebas, no hay niveles que subir o retos que desbloquear, simplemente es crear salas y competir entre los usuarios en carreras de 16 como máximo, mientras otros 16 tiene la posibilidad de mirar.

Sinceramente, no se llega a comprender el resultado aunque se puede entender que la base online de PlayStation (gratuita) no sea la de Xbox Live (de pago). Pero eso sólo atañe a los problemas de Lag, que tampoco son demasiados, no a los problemas de falta de alicientes competitivos.

Aún así no todo es negativo en este apartado, ni mucho menos. Al entrar en “Salas Online” podremos a través de un filtro elegir el tipo de Circuito y con según qué región nos queremos enfrentar. Nos aparecerá una gran lista en la que elegir el tipo de circuito, pero no el tipo de vehículo con el que se compite o las condiciones que se dan, eso es algo que tendremos que ver una vez dentro de la sala.

Si creamos nosotros una sala se nos dan bastantes opciones como la calidad de conexión, el tipo de circuito, la configuración de normativas (limitaciones de potencia, peso o neumáticos) o las configuraciones del circuito (orden de salida, penalizaciones, vueltas, etc). Sin duda alguna es poco material para llevar a cabo carreras online, pero podría haber sido peor.

Ya en carrera hemos de decir que a la falta de fallos mecánicos (que dejaban en la cuneta al típico kamikaze que no va a divertirse sino a molestar) se han añadido unas penalizaciones para los más cafres. Así es que si nos salimos de pista o golpeamos a un contrincante, nuestro coche se ralentizará y se volverá transparente durante varios segundos. De esta manera aunque el embestido sufrirá las consecuencias los demás podrán pasar de largo ante una más que probable jarana que se podría haber montado.

Con esta inclusión las salidas, principalmente, se vuelven más respetuosas y la verdad que si tenemos algo de suerte podemos encontrar a gente con verdadero respeto y pasión por respetar la deportividad. Si todas estas condiciones se reúnen hay que admitir que el online es una verdadera maravilla. Competir entre amigos, con coches de gran potencia, reglados a los estilos de conducción de cada uno, en Nurburging es una experiencia de simulación, intensidad y competición difícil de igualar.

Gráficos

Este apartado es bien sencillo de analizar: Gran Turismo 5 es el espectáculo más sobrecogedor jamás realizado que se haya visto nunca en un videojuego de conducción. Es así, pese a quien le pese, más allá de sus lagunas y de su irregularidad. El juego es una absoluta bestia gráfica con ciclos día/noche, condiciones climatológicas, ciudades recreadas hasta lo enfermizo como Madrid, un modo foto que parece una réflex profesional, 16 coches de 500.000 polígonos recreados en pantalla y un motor de físicas y simulación apoteósico.

¿Que tiene coches como un Honda Civic del 92 que parece sacado directamente de PlayStation 2? Sí ¿y qué?, ¿Que los daños son algo aleatorios y a veces requieren golpearse concienzudamente para verlos aparecer? Sí ¿y qué?, ¿Que hay circuitos heredados de Gran Turismo 4 que palidecen ante el resto? Sí ¿y qué? Gran Turismo 5 tiene tantísimo de espectáculo gráfico que esos pequeños detalles son incapaces de hacer palidecer al resto.

Es decir, si se pusieran en una balanza el hecho de que los detalles climatológicos afecten a la conducción, con el espectacular modo foto (con variables de enfoque, obturación, color, distancia focal) y una recreación de vehículos y mimo por el detalle que parece de otro planeta, junto a la recreación de circuitos como la Sarthe o Nürburgring, y luego en el otro lado de la balanza comentásemos los detalles del párrafo anterior, estos ni siquiera harían moverse la balanza. Vamos, que es que ni los notaría. La Toscana de noche, con los fuegos artificiales al fondo, el atardecer dibujando decenas de colores en el cielo y las estrellas del final del circuito son sólo un ejemplo más de esta joya visual.

Para el final hemos dejado el mejor apartado que sin duda alguna es el de iluminación. La fantástica densidad de la luz, su portentoso impacto en el modelado de los coches creando bellísimos reflejos y cambios de contrastes. La genial puesta en escena, según las cámaras, de la luz y cómo envuelve absolutamente todo a su alrededor, siendo nublado, tiempo de lluvia, atardecer o noche. Haced vosotros mismos la prueba: Coged un Ferrari California, por ejemplo, porque el detalle de su interior es fabuloso, y empezar a correr en el circuito de HighSpeed Ring. Al principio os quedaréis anonadados de la impactante iluminación a través de unas montañas impecablemente recreadas, seguidamente pasar a la vista inferior y seguir conduciendo, cuando lleguéis al túnel el impacto lumínico es de otro mundo. El cambio, cegador, de iluminación del sol a la luz anaranjada del interior del túnel es sorprendente, encima veremos cómo los luces superiores del túnel van golpeando, una tras otra, los diferentes elementos proclives a reflejar, como el capó, los retrovisores o incluso partes metálicas del interior. Pero es que aún no ha acabado el espectáculo, a medida que nos acercamos a la salida no somos capaces de distinguir el exterior de la cantidad de luz que hay, cuando salimos hay unos milésimas de segundo en las que estamos totalmente cegados. Teniendo en cuenta que vamos a 250km/h, ese impacto lumínico puede hacer perdernos una carrera, pero ojalá todas las carreras se perdiesen por tales bellezas.

Por último sí, entre tanta belleza visual hay algunos detalles como popping o tearing que empañan, ligeramente, el conjunto. No son descarados y no pasa con todos los circuitos, pero siempre se ha de recortar de algún lado y cuando tienes a 16 coches modelados hasta la perfección en un circuito que ha plasmado cada tienda y rincón de Madrid, es lógico que haya detalles como este o que a los circuitos les falte vida, que sobresalgan.


Música/Sonido

El apartado sonoro, como el resto de los apartados del título, también tiene grandísimas luces y algunas sombras. Lo primero es que la banda sonora es una auténtica y deliciosa maravilla. Los ritmos de jazz, pianos y música clásica que empapan los menús le dan un corte elegantísimo al conjunto. Hay temas y melodías de muchísima calidad. De hecho hay tanta calidad que seguimos sin entender como en la bellísima intro inicial se ha quitado el tema clásico de la saga, en la versión japonesa, por un tema de My Chemical Romance en la europea.

También se ha optado por incluir ritmos actuales como dance, rock o pop que acompañarán a las carreras, competiciones y repeticiones. No obstante, nosotros aconsejamos que para un juego como Gran Turismo 5 directamente desactivéis la música en carrera. Subir marchas, en manual, gracias al sonido del motor es algo que simplemente tenéis que probar.

El juego es un auténtico espectáculo en Dolby Digital con un 7.1 de calidad. Cada rueda suena en un altavoz diferente con una mezcla nítida y muy bien recreada. Los diferentes cambios de tunning que le hagamos al motor y la parte interior del vehículo tendrán su respuesta sonora (lo cual es un detalle muy a destacar). Pero lo que no está a la altura es el mítico, aunque mejor realizado en esta ocasión, sonido de derrape que parece simular la tortura de un grupo de sirenas (la figura mitológica). Menos mal, por suerte, que la recreación de sonidos según el tipo de asfalto, tierra o nieve que pisemos tiene gran calidad, porque sino el sonido de derrape podría conseguir sacarnos de quicio en más de una ocasión.

Edición Española

Gran Turismo 5 tiene tanto texto por traducir que prácticamente podría pasar por JRPG. La cantidad de detalles, informaciones de reglajes y competiciones, datos históricos y demás está totalmente traducido. Un juego de estas características, que es un éxito asegurado en nuestro país, es lógico que venga con una edición española (con dos ediciones coleccionistas lanzadas al mercado) a la altura de las circunstancias.


Conclusión

Gran Turismo 5 es un título que parecía destinado a volar entre y por encima de los dioses. Si utilizáramos el símil de la mitología griega, Gran Turismo parecía que estaba destinado a superar al mismísimo Zeus. La realidad es que Gran Turismo 5 no ha nacido como dios, sino como Aquiles, que no era precisamente un mortal cualquiera. La grandeza de aquel mítico héroe es que aún sin poseer el poder más absoluto, sus hazañas y sus poderes han sido más admirados y recordados que los de muchísimos dioses. Y aún poseyendo su talón de Aquiles (Gran Turismo 5 tiene unos cuantos) consiguió pasar a la historia como el más hermoso y rápido de los héroes reunidos en Troya.

Nos hemos tomado el tiempo necesario para analizar tan magna obra, nos hemos puesto el mono de conducción como se ha de poner, con mimo y tiento y sin necesidad de vestirnos despacio falsamente. Largo y tendido, y con volante, hemos ido evolucionando y palpando un juego que es un magnífico in-crescendo, es una obra magna y absoluta de homenaje al automóvil, a la conducción. Gracias a ese recorrido hemos podido comprobar que Gran Turismo 5 consigue sensaciones de simulación que ningún otro juego en consola es capaz de conseguir y, encima, apoyándose en el mayor número de vehículos, circuitos, modos de juego, estilos de competición, condiciones climatológicas y museo del automovilismo creado hasta la fecha.

Los problemas de diseño de menús, la falta de un online competente y a la altura de la competencia, el sonido de los derrapes, la falta de una respuesta de fallos mecánicos decente o la falta de competitividad de la I.A en los primeros niveles son ligeros talones, pequeñas motas en un robusto y cincelado cuerpo de héroe que posee el apartado gráfico más impresionante que jamás ha tenido un juego de conducción (iluminación, coches Premium y modo foto son sólo los ejemplos más destacables). Pero es que los gráficos resultan totalmente irrelevantes cuando, a través de un volante con Force Feedback, sentimos cada bache de Nürburgring o cada piedra en las cunetas de la Toscana. El apartado visual sólo es un envoltorio que esconde un fascinante apartado técnico, motor de físicas incluido, destinado no a entrar por nuestros ojos (que también) sino a entrar por el resto de nuestros sentidos, empezando por el pie que pisa el acelerador hasta llegar a los brazos que agarran con fuerza el volante.

Tras seis años encerrados en su cueva, el artesano Yamauchi y su equipo, han conseguido un videojuego de conducción que se siente y que se vive. Razones, ambas, que rozan lo subjetivo pero que cualquier amante de la conducción, con o sin volante, sabrá valorar una vez haya realizado un par de pruebas por los circuitos más exigentes que ha realizado el hombre. Más no se puede pedir. Guste o no, el título de Polyphony Digital es toda una caja de sorpresas que va premiando y agasajando al jugador a medida que avanza y sube de nivel. Quizá no sea el sistema más actual para muchos jugadores que lo quieren todo al principio, pero sí que es el sistema perfecto para Gran Turismo 5. Un juego que no tiene prisa por llegar el primero al principio en carreras de poca monta, sino que prefiere deleitarse en enseñar a conducir, para que al final, en las grandes competiciones, pueda realizar las vueltas más perfectas que se haya realizado jamás.

 

Lo mejor: Las increíbles y apasionantes sensaciones que logra transmitir el título a través de un volante, sencillamente no hay nada igual. El completísimo y robusto apartado gráfico, con unos coches Premium, modo Foto e iluminación apoteósicos. La fuerza bruta del juego, no hay nada igual a nivel de números (coches, circuitos y modos de juego). La fantástica banda sonora de menús y la panoramización del 7.1. La inclusión de los eventos, sencillamente geniales. Que tras tantas páginas de análisis, que esperamos te hayas leído al detalle, aún pudiéramos comentar muchísimo más de lo que puede llegar a ofrecer el juego.

Lo peor: Que pese a todo el motor físico, daños estético y penalizaciones haya ocasiones en los que un golpe a 200km/h nos permita adelantar puestos en vez de retirarnos de la carrera. El sonido de los golpes y los derrapes, no está a la altura. El diseño de menús. Para muchos que el juego tarde en arrancar (I.A., coches Premium, circuitos de gran calidad) les impedirá disfrutar de una obra magna de la conducción. Controlar el título con la X para acelerar y el cuadrado para frenar (jugad con el stick o con volante).


Historia: --
Jugabilidad: 9,5
Multijugador: 8
Gráficos: 10
Música/Sonido: 9
Edición Española: 9,5

 


Alternativas:

 

 

 






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