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  Mercenaries 2: World in Flames
 

 

publicado   15/9/08 - 20:13
Tipo de artículo: Análisis
Sistema: PS3
 

 

Si Pandemic ya lo hizo una vez bien, ¿por qué no iba a funcionar la segunda? Y es que las excusas no son necesarias cuando un notable juego es recuperado para desarrollar su secuela. Mercenaries 2 es todo lo que el primer título fue, pero aún más salvaje y destructivo, pues no os podéis imaginar lo que puede hacer un mercenario traicionado y estafado.


La evolución de una gran idea

Cada vez que recuerdo el primer Mercenaries, que en España se llamó Mercenarios: El Arte de la Destrucción, me asalta la nostalgia, pues fue uno de los primeros artículos que escribí para HardGame (cuando ni siquiera era HardGame2), pero si por algo me asalta la nostalgia no es por mis inicios como redactor, sino por la gran calidad que atesoraba este título. Cuando lo empecé a jugar tenía alguna que otra esperanza de que fuese bueno, pues Pandemic estaba detrás del desarrollo y el apartado gráfico pintaba bien, pero no estaba preparado en absoluto para jugar a un título tan sumamente divertido, emocionante y salvaje. Para mí, es uno de los must have del catálogo de PS2.

Así pues, he seguido muy de cerca todas las noticias de Mercenaries 2 y la mejor de todas es saber que Pandemic sigue detrás de todo, pues son ellos los que mejor saben qué es lo realmente bueno del juego y qué era mejorable.

Lo primero de todo será ponerse en situación. Nos tendremos que poner en la piel de un mercenario (podremos escoger entre Mattias Nilson, Jennifer Mui o Chris Jacobs) que participará en un conflicto que se desarrolla en Venezuela. Cada uno de estos mercenarios tiene pequeñas diferencias en sus atributos (la chica corre algo más, otro se maneja mejor con artillería pesada, etc.) Eso sí, lo que casi no varía es la línea argumental, pues la acción es lo realmente importante y los dramas o diálogos con alta carga emocional se dejan para otro tipo de juegos. Aquí lo importante es masacrar al rival antes de que nos masacre él.

Así pues, todo se inicia al aceptar una misión del ricachón venezolano Solano, que quiere que salvemos al General Carmona. Una vez hecho esto, vemos cómo Solano, Carmona y un mercenario compañero nuestro llamado Blanco nos “venden” y ponen precio a nuestra cabeza. Por ello, decidimos vengarnos e ir a por ellos. ¿Simple, no? Pues vamos a lo que realmente importa.

A partir de entonces, nos veremos inmersos en un conflicto con numerosas partes implicadas que quieren sacar tajada de la situación y parece que el único que va a salir ganando será el propio mercenario, pues venderá sus servicios al mejor postor. Realizaremos misiones para los chinos, para una compañía petrolífera o para el ejército de liberación de Venezuela, entre otros, pero lo mejor será ver cómo evolucionan nuestras relaciones con cada una de estas facciones. Para empezar, bastará con completar con éxito una misión para ir ganándonos el apoyo y cariño de dicha facción, pero si empezamos a ir contra sus intereses aceptando las misiones de otros y matando a los suyos, nos odiarán hasta que llegue el punto en el que nos dispararán cada vez que nos vean y nos dejen de ofrecer misiones. Eso sí, dicha facción volverá a ofrecernos trabajo en cuanto vea que les eliminamos parte de la competencia. En fin, que a los protagonistas de este juego no les importa en absoluto cambiarse de camisa todas las mañanas, lo único que les importa es el olor del dinero fresco.


Jugabilidad

No hay más que ver las coletillas de las dos entregas de Mercenaries para saber qué es lo que nos vamos a encontrar aquí. El primero se llamaba “El Poder de la Destrucción” y el segundo “World in Flames” (El mundo en llamas, para quien no sepa inglés). Así pues, habrá destrucción y muchas explosiones. En esa frase se podría resumir todo, pero me extenderé algo más para que sepáis exactamente qué es lo que os encontraréis aquí.

Para empezar, Mercenaries 2: World in Flames se desarrolla en una zona abierta donde podremos movernos a nuestro gusto y crear todo el caos que queramos. Eso sí, los daños colaterales afectan a nuestra cuenta corriente, así que no os vayáis a pensar que las muertes de civiles son tan gratuitas aquí como en el Grand Theft Auto IV pues, a pesar de que somos asesinos a sueldo, sólo cobraremos por matar a quienes nos ordenen.

El mapeado es tan grande que podremos recurrir a vehículos, tanto civiles como militares. Así, si nos comportamos de una manera cívica en la carretera y mientras no nos vea el enemigo montarnos en el vehículo, podremos pasar como unos simples civiles a ojos de todo el mundo. Además, si montamos en un tanque enemigo sin que nadie nos vea, también nos camuflaremos como enemigos, aunque bastará con un simple disparo para que sepan que somos el mercenario (y eso que estamos dentro del tanque y no nos han visto todavía).

Por cierto, para entrar en ciertos vehículos militares pesados habrá que participar en un Quick Time Event (QTE). En fin, estas secuencias se utilizan muy a menudo y empiezan a cansar un poco, aunque tampoco es una molestia en sí, pues no dejan de ser 10 segundos y la primera vez que la veamos resulta bastante espectacular, pues la cámara adopta una posición muy cinematográfica. Ah, y no os preocupéis por la variedad de vehículos pues tendremos tanques, helicópteros, motos, coches de lujo, jeeps del ejército, camiones del ejército e incluso alguna que otra lancha.


Los vehículos aéreos cobran una especial importancia aquí, pues además de poder controlar un helicóptero, también podremos contratar a un piloto para que lleve a cabo ataques aéreos sobre la zona que nosotros escojamos (en un mapa) y así mermar las defensas enemigas sin que nos cueste ni una gota de sudor. Para ello, tendremos que tener dinero para contratar al piloto, pero también será muy necesario el combustible, que no deja de ser el trasfondo de todo el conflicto que azota a Venezuela en este juego. Así, habrá que conseguirlo de la manera que sea, aunque tampoco será un bien escaso, pues casi no tendremos urgencia para encontrarlo. Ah, y en lo referente a los ataques aéreos, no os quiero revelar lo que os encontraréis, pero hay algunos ataques “muy burros”.

Esto me lleva a hablar de otro de los puntos fuertes de Mercenaries 2, la destrucción de todo lo que esté en pie, pues casi todo lo que veáis en el escenario podrá ser destruido, ya sea un edificio de 5 plantas, una mansión o un pequeño bunker. Ésta no deja de ser una gran noticia para los amantes del gatillo fácil, pues se lo pasarán pipa arrasando con todo lo que vean en el escenario.

También podremos contratar a un piloto de helicóptero, que nos será de gran ayuda en ciertos momentos, pues le podemos pedir ciertos materiales mientras estemos en el fragor de la batalla que nos vendrá muy bien.

Eso sí, la acción no transcurrirá sólo a pie, sino que también deberemos bajarnos de los vehículos para repartir plomo a diestro y siniestro, y es que vuelvo a recalcar que, si en algo destaca Mercenaries 2, es en la descerebrada y poderosa acción que ofrece. Así, tendremos acceso a un gran arsenal, aunque nunca podremos portar muchas armas con nosotros, pues sólo tendremos acceso a dos armas principales. Eso sí, las granadas o el C4 no entran dentro de esta ecuación y podremos disponer de ellos sin problemas.

En lo referente al combate con armas, existen dos pequeños problemas. El primero es referente a una retícula de apuntado un tanto imprecisa que hace que nos cueste apuntar a los enemigos más lejanos. No es que funcione muy mal, pero sí que es mejorable. Por otra parte, cada uno de los protagonistas tendrá un ataque cuerpo a cuerpo, que se resuelve como la mejor opción cuando tengamos a los enemigos muy cerca… y quizá sea demasiado efectiva para el equilibrio del juego pues, a veces, podremos ir caminando contra un enemigo y darle un par de culatazos para ver como cae muerto.

El anterior párrafo me lleva a hablar de la IA, pues a veces nos enfrentamos a unos enemigos un tanto torpes que nos permiten acercarnos a ellos sin problemas y matarles casi sin despeinarnos. Recuerdo con cariño la alta dificultad del primer Mercenarios, pero quizá parezca que la IA se haya suavizado demasiado, pues ahora no resultan tan peligrosos. Además, hay veces que cometen errores de bulto imperdonables, como vernos y no dispararnos o mirar hacia la pared en una habitación con una sola entrada. Por otra parte, a veces nos acompañarán algunos aliados, aunque su comportamiento deja alguna que otra duda.

Es una pena que la IA no destaque más, pues así la diversión habría sido mucho mayor, y es que hay ciertos momentos en el juego en el que se aprecian ciertas prisas del desarrollador por terminar el juego cuanto antes, pues con unos pocos meses más de desarrollo se podrían haber pulido errores como el de la IA. Además, Mercenaries 2 es un hervidero de pequeños bugs que, si bien no molestan por separado, pueden llegar a fastidiar a los más exigentes. Algunos son detalles nimios que no van a ninguna parte y otros tienen algo más de importancia, pero lo peor de todo es que transmiten una sensación agridulce que un juego tan divertido (y con tanto potencial) como Mercenaries 2 no se merece. Así, los bugs más molestos son los que conciernen a la IA pues, a veces, veremos cosas inexplicables como un civil que se mete en medio de un tiroteo, en vez de correr en la dirección contraria, o enemigos que se quedan quietos sin apuntar, sin disparar, sin ponerse a cubierto, simplemente inmóviles.

Ya por último, decir que Mercenaries 2: World in Flames tiene una duración más que aceptable y un desarrollo de misiones divertido y emocionante que recuerdan a la primera entrega. Es una lástima que no se aprecien muchas novedades en el desarrollo con respecto a la primera entrega, pero aún así me ha dejado más que satisfecho.


Gráficos

Si tenemos que colocar en una balanza los aspectos positivos y los negativos del apartado gráfico de Mercenaries 2, estaría claro que pesaría más el lado de los aspectos positivos, pues el título que hoy nos ocupa luce un aspecto estupendo gracias a las “enormes” explosiones, el derrumbamiento de buena parte del mapeado y el cuidado detalle del mismo. No llega a luchar con los grandes exponentes gráficos de PS3, pero sí que consigue ofrecer un apartado gráfico notable, donde las explosiones cobran todo el protagonismo, pues lucen realmente bien.

Por otra parte, nos encontramos con un diseño de personajes más que aceptable en el caso de los personajes principales y algo más discreto en el caso de los personajes secundarios. Además, el sistema de animaciones cumple sin más aunque, a veces, presenta animaciones algo robóticas.

El diseño de los vehículos es más que digno, pues cuentan con un detalle notable y los vehículos más rápidos consiguen transmitir una sensación de velocidad bastante elevada. Ah, y no os preocupéis mucho por el framerate, pues hay ligeras bajadas en algunos momentos, que no llegan a incomodar para el desarrollo de la partida.


Música/Sonido

La banda sonora no está nada mal, pues casa bastante bien con la ambientación que Pandemic le ha querido dar. Eso sí, los verdaderos protagonistas son los efectos de sonido, pues son los que “parten el bacalao” en este juego, y es que un título que destaca por su acción descerebrada tendría que tener un registro de explosiones, chirridos, disparos y alaridos potente, y éste lo tiene. Las explosiones suenan muy bien y no hay nada como poner el volumen de los altavoces bien alto para escuchar todo lo que nos tiene que decir el derrumbamiento de un edificio.


El único punto negro es la repetición hasta la saciedad de ciertas líneas de diálogo, que nos empezarán a cansar a partir de las dos horas de juego, y es que cada vez que un soldado enemigo nos vea soltará la misma frase del estilo “aquí está Nilson”. Al principio no molesta en exceso, pero llega a un punto de repetición tan elevado que nos entran aún más ganas de matar. Quién sabe si esta era la intención de Pandemic.


Edición Española

¿El Doctor House sale en este juego?¿Y Homer Simpson también? Pues evidentemente no, pero sí es verdad que se utilizan a los dobladores de estos dos personajes en este juego. Esto hace ver la gran calidad del casting de dobladores que Mercenaries 2 tiene, pues Electronic Arts ha contratado a grandes profesionales para dicha función.

Por lo demás, decir que tiene textos de pantalla y manual en perfecto castellano.


Multijugador

Las opciones online de Mercenaries 2: World in Flames se reducen al cooperativo online para dos jugadores, siendo una opción sumamente recomendable. Así, toda la acción transcurrirá en el mundo de uno de los dos jugadores, aunque el dinero y demás elementos que consigan se repartirán entre ambos. Funciona muy bien y es sumamente divertido, teniendo como único inconveniente al hecho de que la aventura resulta mucho más sencilla que si vamos por nuestra cuenta.


Conclusión

Mercenaries 2 es un juego muy divertido, que especialmente recomiendo para aquellas personas que disfruten con un título de acción sin mayores rodeos y que disfruten con la destrucción de ejércitos enteros y edificios sin importarle lo más mínimo el porqué. No hay un gran trasfondo detrás, ni tampoco una motivación fuerte para el personaje que le lleve hasta el final de la aventura, salvo el de disfrutar matando a los enemigos.

Eso sí, una serie de errores de diseño o una IA un tanto errática ha conseguido echar por tierra buena parte de los esfuerzos de Pandemic, lo que, unido a la poca evolución desde la primera entrega, hace que no llegue tan lejos como sí lo hizo el original en su momento.


Lo mejor: El cooperativo le da mucha vidilla. Sistema de juego muy divertido. Los vehículos aportan toda la variedad que necesitamos para un título de estas características. La posibilidad de llamar ataques aéreos. El gran poder de destrucción que ofrece.

Lo peor: La IA debería de haber rendido a un mayor nivel. Ojalá hubiera incorporado más novedades. La repetición de ciertas líneas del diálogo. El combate con las armas podría estar algo mejor.


Historia: 6
Gráficos: 8
Música/Sonido: 7
Jugabilidad: 7
Edición Española: 9
Multijugador: 8

 

 






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