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  Monopoly Edición Mundial
 


 
Género: Miscelánea
Fecha de salida: 22-10-2008
Plataforma: PS3
Desarrolla: Electronic Arts
Productora: Electronic Arts
Distribuye: Electronic Arts
Manual: Castellano
Idioma: Castellano
Voces: Castellano
Soporte: Blu-Ray
Multijugador: Si
Recomendado: 3+
Precio: 69,95€
Web oficial: Disponible
 

publicado el 05-12-2008
Tipo de artículo: Análisis
Sistema: PS3
 

 

No es la primera vez que el juego de mesa más famoso del mundo (sí, por encima del parchís) da el salto al mundo de los videojuegos. No es tarea fácil, prueba de ello es que ninguna adaptación hasta ahora ha conseguido resultar totalmente satisfactoria. ¿Estamos ante el intento definitivo?


¿Tablero mundial?

Es hora de pasar por caja

La mayoría de nosotros apenas llegaremos a terminar de pagar una única casa en toda nuestra vida. Como mucho, podremos aspirar a conseguir, no sin esfuerzo, una segunda residencia en la playa o en el campo. Ahora, con la crisis más demoledora desde el crack del 29, no parece que vayamos a hacernos ricos de la noche a la mañana, así que es un buen momento para fantasear con poseer cadenas de hostelería y convertirse en un magnate de los negocios inmobiliarios. Estamos hablando, claro está, de Monopoly.


Jugabilidad

La versión de Monopoly que nos ofrece Electronic Arts está diseñada de tal modo que no sólo puedan jugar los que nunca hayan tocado la versión de mesa, sino que tampoco es necesario aprender ninguna regla sobre la marcha. Básicamente, el juego lo hace todo: recuenta el dinero, te lee las cartas de suerte, te da la paga correspondiente al completar una vuelta, lleva la cuenta de los turnos, etc. Los aspectos algo más espinosos como negociar propiedades con otro jugador se han simplificado al máximo y, además, Mr. Monopoly nos va guiando amablemente a través de todos los procesos. Chupado. Tan chupado que se pierde la gracia de estar pendiente a ver si el jugador de al lado se olvida de cobrarte la tarifa por pasar un turno en un hotel de su propiedad. Es un precio que pagar por la comodidad de dejarse llevar por la máquina.

Nada más empezar se ofrecen dos tableros, el clásico y el mundial (básicamente lo mismo, pero cambiando nombres de calles por ciudades del mundo). Al ir adquiriendo propiedades, se va sellando un pasaporte que desbloquea nuevos tableros temáticos: ciencia ficción, quesos, dulces y cosas así. La variedad es muy amplia y lo cierto es que se consigue crear un ánimo coleccionista que sirve de aliciente, pero se echan de menos los tableros licenciados de Star Wars o de los Simpson. Es un tema complicado el de las licencias, así que su ausencia es comprensible.

La principal novedad de esta edición es la introducción del modo “el más rico”, que promete partidas muy breves de unos treinta minutos. Son muy célebres las épicas partidas de Monopoly que se alargan durante días, este modo busca ofrecer una alternativa más ligera y apropiada para los jugadores ocasionales.

¿Y qué sería de un party-game sin minijuegos? Monopoly ofrece hasta 12 minijuegos desbloqueables de diversión totalmente arcade, basados en carreras de obstáculos, carreras, puntería, etc. Están un poco fuera de lugar, todo sea dicho, pero como contenido extra tienen su interés.

La vistosidad la ponen los tableros especiales como éste

Llegados a este punto, parece que estamos ante un party-game muy notable. Ofrece muchos desbloqueables, es muy accesible y respeta el espíritu del juego de mesa. Es entonces cuando intentamos acceder al modo online para enfrentarnos a otros magnates del resto del mundo y, ¡horror!¡Pero si no hay multijugador online! Rápidamente cogemos el manual y buscamos nerviosamente un capítulo que explique cuántos puntos hacen falta para desbloquear el modo online. El esfuerzo es en vano, no hay modo online, una ausencia difícil de justificar en un juego cuyo encanto está en jugar contra otras personas. Las prisas por llegar a la campaña navideña son el único motivo que ha podido llevar a un sello tan poderoso como Electronic Arts a tomar tal decisión. Una decisión lamentable que le resta mucho atractivo al juego.


Gráficos

Por definición, es muy difícil que un videojuego de juegos de mesa tenga un apartado técnico deslumbrante. En este caso se ha realizado un trabajo muy competente creando escenarios en 3D que sirven de marco para los tableros. En cuanto a los tableros en sí, lo único que se puede decir es que reproducen fielmente sus homónimos reales y que están ausentes de cualquier tipo de imperfección del tipo de dientes de sierra o falta de definición. Aunque no es un aspecto problemático, para facilitar la legibilidad se ha creado un modo zoom muy útil a la hora de identificar los nombres de las calles.

El omnipresente Mr. Monopoly ha recibido una atención especial. El icónico maestro de ceremonias está muy bien animado y transmite mucha vida al tablero. También se ha puesto mucho esfuerzo en crear unos dados realistas, tanto en apariencia como en comportamiento. Con un convincente aspecto cell-shading, actúan con el azar que cabría esperar de unos dados, con la excepción de que estos no se pierden ni le dan a nadie en un ojo. Sus giros son totalmente aleatorios y parecen estar basados en la propia física del dado al golpear el tablero. Todo un avance respecto a otros juegos, donde parece que los dados estén siempre amañados.

Sonido

Resulta desconcertante, pero uno de los aspectos más reconfortantes de jugar a un juego de mesa es el sonido. Los dados golpeando el tablero de cartón, las fichas deslizándose suavemente por la superficie, el roce de los billetes al ser contados, la fricción de las cartas barajándose,… Si a todo esto le añadimos el crepitar de un fuego en la chimenea o el tintineo de los cubitos flotando en una copa, el resultado es casi orgásmico para cualquiera que tenga un mínimo de sensibilidad auditiva.

Típica calle llena de casas que escalda al que pasa

Es muy difícil que un videojuego consiga plasmar todo este paisaje sonoro con la máxima fidelidad. Monopoly no lo consigue, por supuesto, pero es evidente que se ha puesto mucho empeño en acercarse lo máximo posible. Todos los sonidos, el de los dados especialmente, suenan muy naturales y artesanales, como si se hubieran grabado directamente de una partida de mesa (probablemente así haya sido). No hay ningún jingle electrónico ni ninguna estridencia que rompa la armonía del plástico y el cartón, y vaya si se agradece.

La música, por su parte, deja claro que estamos ante un juego ideado para animar fiestas. Nos encontramos con música de guateque muy animada, con algunos tintes brasileños que le dan el toque juerguista. Probablemente no sea el jazz sofisticado que uno esperaría encontrarse en el popular juego de finanzas, pero lo cierto es que tampoco desentona.


Edición Española

No supone ninguna sorpresa encontrarse con un perfecto doblaje si tenemos en cuenta que la mitad de los jugadores que cogerán los mandos de Monopoly para rematar una larga noche de juerga no están ya en condiciones de leer ni el nombre de las calles (ni las del tablero ni las de su propio barrio). Sólo podemos criticar lo mucho que se repiten los comentarios de Mr. Monopoly, un ameno maestro de ceremonias durante los primeros diez minutos y un pesado insoportable al cabo de una hora.


Conclusión

La adaptación de juegos de mesa a formato electrónico está, en cierto modo, fuera de lugar. Se trata de dos tipos de entretenimiento muy distintos, en uno es el jugador el que se sumerge en un mundo virtual que busca crear un mínimo de inmersión, mientras que el otro se basa en reglas puras y representaciones esquemáticas como instrumento de extroversión para jugadores reales en un mundo real. No es la primera vez que se intenta derribar la barrera entre dos mundos tan alejados, pero nunca se ha conseguido. La consolidación de internet en las consolas de nueva generación y la llegada de nuevas opciones sociales en los videojuegos permiten abordar este objetivo desde una nueva óptica. Por desgracia, Electronic Arts ha decidido no aprovechar ninguna de esas nuevas herramientas, limitándonos al tradicional multijugador local.

Con modo online, chat de voz o incluso compatibilidad con la cámara PlayStation Eye, este Monopoly podría haber dado muchísimo más de sí. Sin nada de eso, lo único que nos queda es un port directo de Monopoly, de la caja a la pantalla, y no es que sea una experiencia demasiado emocionante. Están las reglas, están las fichas, están los tableros, pero falta el encanto. Una oportunidad perdida que se salda con un party-game sólo aprovechable para jugar en grupo físicamente, una situación que abre algunas dudas. Si, de todos modos, tenemos que estar todos reunidos, ¿por qué jugar en la consola en vez de sacar el Monopoly real del armario?


Lo mejor: Se acabó el contar billetes y recoger las fichas. Muchos tableros y minijuegos.

Lo peor: Sin online pierde mucho interés. Las partidas están tan asistidas que se pierde interacción.

Historia: -
Gráficos: 6
Música/Sonido: 7
Jugabilidad: 5
Multijugador: 5
Edición Española: 8

 

 


Alternativas:

  • The Eye of Judgement
  • Jeopardy






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